Un paréntesis




Por: María del Rosario Quiza Camacho
Coordinadora Académica Colegio UTRAHUILCA


Voy a utilizar para empezar, una frase que le escuché a mi hija hace poco (ella lleva 2 semanas de aislamiento en una pequeña ciudad de España, porque buscando su sueño de convertirse en una de las mejores ciclistas del mundo, la pandemia la encontró en ese lugar y desde allí cada día me enseña que el mañana será mejor) , “el mundo hizo un paréntesis” y todos estamos incluidos, a nadie invitaron y no sabemos qué va a pasar, pero es seguro que después de este reto, que espero pronto se supere, la humanidad debería cambiar para mejorar, porque lo que considerábamos era la normalidad, aparentemente no lo era y ya nada será como antes, entonces ¿cómo será?.

Creo que depende de cada uno de nosotros, de cada adulto, de cada joven y niño, yo diría, será el tiempo de recoger todo aquello bueno que sembramos y desechar lo que este duro golpe develó de las personas, esos sentimientos que no nos favorecen y que por algún motivo hace que unas personas piensen que tienen más derecho a la vida que otros, ahora podemos ver que no importa lo que tenga, importa la vida.

Cada uno de nosotros debe hacer su aporte, todos vamos a perder algo material, nos vamos a incomodar muchísimo, pero si todos afrontamos lo que viene con responsabilidad, con coraje, convencidos que lo que hoy hacemos, será el aporte a una nueva vida para nosotros y para las futuras generaciones; me motivo a cada instante, trato de crear espacios nuevos, salgo a caminar por mi casa, hago ejercicio, trabajo con mis compañeros desde mi computadora, ellos están ahí, cuidando que nuestro compromiso como profesores vayan más allá de enseñar, tenemos que transmitir esperanza, fortalecer los corazones de los que ya por muchos años hacen parte de nuestra vida, no son nuestros hijos biológicos, pero lo son por lo que somos, maestros y tanto aprenden ellos de nosotros como nosotros de ellos, en nuestro Colegio Utrahuilca, amamos lo que hacemos y lo vamos a seguir haciendo, siguiendo las enseñanzas de un soñador, que le apuesta al ser humano a pesar de eso, que somos demasiado humanos, el profe Yael Garaviño Rodriguez, a quien admiro y a quien le aprendí mucho de lo que como persona soy, luego de estar trabajando en la Fundación Social Utrahuilca ya 20 años.

Esperemos que todos tengamos el valor para luchar por hacer de esta sociedad un lugar más justo y nos entendamos mejor, pasando la página de que éramos, el aprendizaje es grande para todos, veo con gusto, que nos empeñamos en seguir, en poner en práctica lo que aprendimos de la filosofía del Cooperativismo, porque de eso se trata y si tenemos que volver a empezar, tenemos que tener el valor de hacerlo, porque de eso estamos hechos los cooperativistas de tesón, de entrega, de amor por lo que somos y hacemos.

Espero que cada asociado este dando la lucha para no perdernos en este momento, para que cuando nos reunamos de nuevo, creamos más en nosotros y en los demás y nos demos la oportunidad de hacer parte de una sociedad más justa a partir de nuestras propias prácticas, que cuidemos más lo que nos fue dado para administrar, aprendamos a vivir en armonía con la naturaleza.

Veo a mis compañeros de deportes, de cultura, trabajando por sus muchachos, yo cada día me levanto pensando en los míos, en los taekwondogas, para que lo que aprendieron de esta disciplina sobre el valor, la tolerancia, el amor propio, los siga acompañando y sigan entrenando para que sus sueños su puedan cumplir cuando todo esto termine, el compromiso de nuestra Fundación y de nosotros los funcionarios, es con todos ellos también, por eso debemos seguir trabajando, aportando y respaldando a la empresa que un día nos vio llegar y creyó en nosotros y nos puso donde estamos. Es tiempo de dar.